¿Quién quiere un poco más...?

Quién quiere un poco más…

Me he quejado amargamente en este espacio,  en varias ocasiones, de los abusos en algunos restaurantes. Hoy vuelvo a publicar mis amargas experiencias, que abren tema de conversación, las tardes en que visito a mi psiquiatra; cuando me pregunta insidiosamente cuáles han sido mis conflictos espirituales más recientes. El sábado pasado fui invitado a comer por una alma generosa, a un restaurante… Se trata de uno de mucho postín, cuyos jardines deben costar una fortuna, el solo mantenimiento. Para quienes se vayan formando un criterio equivocado, debo reconocer que las cosas: llámense bienes y servicio, cada vez están más caras en este país. Indiscutiblemente, sin lugar a dudas, aunque insistan algunos políticos en convencernos de lo contrario. ¡Perooo…! cobrar 180 pesos por un dedal de vino, me parece obsceno, por no decir otra cosa. Ya sea que se trate de un Oporto Taylor´s,  Tawny 10 años, o de un 20 años, quizás un 40 los valga y hasta un poco más. Y si dudan de mis palabras, vean la foto, que a propósito ha sido contrastada con la copa de agua, que dicho sea, hay restaurantes que sirven el vino en copas mucho más grandes que las del agua. Con esto no quiero decir que esperaba un Oporto en una copa magnum, pero sí algo que me dejara satisfecho sin la idea de que me están viendo la cara.  El fondo del asunto es, que muchos restaurantes, han encontrado la manera de servir poco y caro, no sólo en las bebidas, sino también en las porciones de comida. Sé que detrás hay  costos directos e indirectos, pero no creo que por 50 ml de Tawny 10 años, deban cobrar 180 pesos. Una botella (750 ml) tiene un precio en el mercado de aproximadamente 650 pesos, eso nos daría un costo de 43  por dedal… Perdón por copa. El margen de utilidad es poco más de 400%. Si algún amable lector de este blog lo considera justo, prometo no guardarle rencor, debe ser porque seguramente tiene algo que ver con ese restaurante :-)  Pero me gustaría leer sus amables y ponderadas opiniones.

En su mayoría blancos...

En su mayoría blancos…

Seguimos con los vinos orgánicos, y en esta noche, un tinto biodinámico al final. Empezamos con un blanco que no tiene nada que ver con las anteriores categorías: L.A. Cetto Boutique 2011, vinificado con chardonnay, viognier (uva muy típica del Ródano), y la pinot noir. En su color no se distingue ninguna traza de esta última uva. Aromas intensos a durazno y ese olor a pulpa de uva sin cáscara, no sé si quede claro, ya que dicen por ahí que el vino rara vez huele a uva. En boca es refrescante y cítrico; toronja blanca, final amargo con una buena dosis de alcohol. Repetible. Una hora en copa y su aroma evolucionó a caramelo de limón. Blanc de Pacs 2013, vino ecológico vinificado con tres uvas muy catalanas: parellada, xarello y macabeo, esta última se antoja para bautizar a un toro de lidia. Tiene apenas 11,5 % de alcohol y comparado con el anterior, situación muy común en las catas, parece un suspiro:  Frágil, delicado con aromas a té de manzanilla. En boca se puede apreciar un leve cosquilleo señal de residuos de CO2. Lichi y manzana. Muy sabroso. Para tener seis botellitas. Honey Moon 2013 de la misma bodega: Parés Balta y vinificado sólo con parellada. Por la misma línea: sutil y con ese cosquilleo en la lengua, ideal para los calores que se avecinan. Repetible. Mas Petit 2010. Vino de la misma bodega que los dos anteriores (Parés Balta). Hecho con garnacha y cabernet, (no especifica si tinta o tintoreta), Un vino orgánico color violáceo capa alta. Aroma a zarzamora, humo y notas de sulfuroso. En boca; arranca la lengua con sus taninos. Toda la delicadeza de sus hermanos blanquitos, está ausente en este vino. Desbocado. Inmemorable con causa. La Canon Du Marechal 2011. De Domaine de Cazes, inevitable el recuerdo de aquella delincuente que se salió con la suya, aunque su apellido era Cassez. Huele a fruta negra, mantequilla negra, chocolate amargo. En boca es frutal y largo. Repetible. Muscat de Rivesaltes 2008. Este vino de postre, dulce natural, es un concierto de flores y miel, notas de mermelada de durazno. En boca es amplio, dulce sostenido con una acidez que permite disfrutarlo a cada trago. Se antoja con una buena tabla de quesos maduros.

Hay añadas que están marcadas por los recuerdos; ésta es una de ellas. No puede escapar a mi memoria la pérdida de mi madre. Que conste que escribí pérdida con tilde…  :-)

El otro día por la noche tuve la fortuna de reunirme con un amigo y su esposa, una cena de parejas. Siempre es y será grato ya que sé de antemano que habrá una buena charla. Yo había llevado dos botellas: un alsaciano vinificado con gewurtztraminer y un vino Dueto, otro más a la larga lista de vinos homónimos. El primero que me viene a la mente es aquel magnífico ejemplar de Wente y Santo Tomás, cuya añada del 97 fue casi mítica, por cierto me queda una botella. También recuerdo aquel vino que promovió el cantante Luis Miguel, más comercial que sus propias canciones… Y ahora éste, importado de España. El vino no levantó ningún suspiro. El alsaciano estuvo a la altura con un final largo y un poco amargo, que le daba carácter. Pero el vino de la noche fue sin lugar a dudas el Ojos Negros 2004.

Parafraseando al escritor Ildefonso Falcones que de alguna forma agradece al lector por darle sentido a lo que escribe, una vez que concluyen la lectura de sus libros. A mi amigo Mauricio le he regalado un libro que acabé de escribir el año pasado. Ha sido muy gratificante saber que le ha gustado, y que haya dedicado tiempo para su lectura.Así las cosas, llegamos a la botella de Ojos Negros 2004. Me han sorprendido sus bríos, su frescura y su potencia, un vino que a pesar de sus once añotes, sigue con taninos muy vivos, fruta a raudales y un final muy largo. Parece que su evolución es larga y que podría dar mucho más en cinco años, habría que comprobarlo. Tarea difícil ya que dudo que haya algo a la venta de esa añada.

DOMAINE DE CHEVALIER En otro orden de ideas, como dicen los periodistas… El domingo descorché una botella de uno de mis favoritos de Burdeos, por debajo de los cien dólares, aunque como no estaba seguro, por como andan las cosas, busqué en Wine Searcher y está en promedio a 1407 pesos, y no es que aquí en México se encuentre, o por lo menos yo no lo he visto, simplemente es el tipo de cambio. Creo que ya no puede decirse que sea barato, aunque sigue siendo una buena compra. Éste en particular resultó bastante expresivo, con un perfil moderno: mucha fruta en sazón: zarzamora, ciruela, notas de humo y madera. Sin duda merecía una decantación previa. En boca es carnoso y astringente, sin lastimar la lengua. Había permanecido en bodega desde el 26 de noviembre de 2009, y hubiera podido estar evolucionando por varias primaveras. Creo yo. Dato curioso en Burdeos abundan los chateus, y en Borgoña los domaines.  Sin embargo este burdeos rompe la regla. Este Pessac-Léognan, apelación creada apenas en el año de 1987. Y cuyas uvas son principalmente: cabernet sauvignon, merlot y cabernet franc. Aunque no entra en la clasificación de 1855 con los cinco primeros, es sin duda uno de los grandes.

Merecida medalla Nunca me han llamado la atención las medallas que les cuelgan a los vinos, en ningún caso han sido motivo para meterlos al carrito de las compras. Pero esta vez me ha llamado la atención una en especial. Me refiero a la que le colgaron a la botella de Castillo de Liria. Y dice así:

“Los super vinos 2014, Mejor Guía de Vinos de España. Mejor relación calidad-precio de España”

La verdad es que este vino desde antes de la medalla, siempre me sorprendió. Aquí en México tiene un precio de 50 pesos, poco más de 3 dólares o 3 euros. No se puede pedir más por ese precio, un vino correcto y yo diría agradable. Vinificado con bobal, variedad muy conocida en Valencia y Utiel Requena, combinada con la shiraz; que actualmente goza de bastante popularidad. Un tinto agradable, sin muchas pretenciones, pero que cumple dignamente con los 50 pesos que piden por cada botella. Así que no me queda otra más que aplaudir por esa merecida medalla. En un mundo donde cada vez es más extraño encontrar en los anaqueles botellas por debajo de los 100 pesos… Y aún más, tomando en cuenta que es importada.

CATA 184 Hoy en día existen muchas bodegas adoptando prácticas: ecológicas, orgánicas y biodinámicas. Algunas, pocas, inspiradas en una filosofía profunda desde sus inicios, muchas otras, oportunistas dentro de prácticas de mercadotecnia para atraer más clientes. Sea como fuere, existen diferencias entre estos conceptos. La agricultura ecológica fomenta la biodiversidad; el desarrollo y la coexistencia de distintas especies en un mismo espacio físico o hábitat. Un ejemplo dentro de la viticultura sería la plantación de otro tipo de vegetación así como pasto en los espacios entre viñas, para evitar la evaporación del agua y conservar cierta temperatura. Por otro lado los herbicidas, pesticidas y fertilizantes son reemplazados por productos naturales, como los residuos de hollejos y escobajos. La maleza puede ser controlado con animales como gansos, gallinas y hasta equinos, aunque se corre el riesgo de que también se alimenten del viñedo.
En cuanto a la parte orgánica; algunos científicos consideran como orgánico a cualquier viñedo, siendo que se trata de plantas. En términos generales hay que distinguir entre uvas orgánicas, como producto del viñedo, y el proceso que abarca la vinificación dentro de la bodega. Aquí se restringe el uso de levaduras, enzimas, dioxido de sulfuro, ácidos cítrico, etc.
Por último la biodinámica se refiere a todo lo anterior sumando algo más complejo que entraría en algunas prácticas hasta cierto punto esotéricas, tales como enterrar huesos en el viñedo, arar con caballos o con bueyes, vendimiar en luna llena, etc. Dicho lo anterior, pasamos a la degustación de algunos vinos ecológicos y orgánicos.

Roganto Chardonnay 2009. Este primer blanquito no tiene nada que ver con ninguna práctica ecológica; ni en el viñedo ni en la bodega. Se trata de una bodega a la que me he enfocado por sus tintos, que me parecen bastante agradables, así que decidí probar con los blancos en este tiempo que empiezan los calores pre-primaverales. Se vinifica con chardonnay y savignon blanc, dos variedades imposibles de encontrar juntas dentro de los cánones ortodoxos europeos, algo de lo que escribía (viernes 27) el señor Gerschman en su sección del periódico Reforma.Siguiendo con el Roganto, se trata de un vino que huele a lichi, y a uva, entiéndase ese olor que desprende una vez que se le quita el hollejo, con notas de durazno. En boca domina lo amargo, paso de boca potente, con alguna arista alcohólica. Repetible.
O Chardonnay 2012. Para estas alturas las cosas se fueron complicando entre la sutileza de los vinos orgánicos y el medio litro de perfume que traía puesto René. Primera regla de convivencia, y sobre todo para llegar a buen término una cata de vinos. Aromas sutiles a pétalos de rosa, con notas lejanas de azahar, boca sutil y de acidez limitada. Repetible.
Adobe Reserva 2011.Tierra mojada, hojarasca, en boca es agradable, y ligeramente salado al final. Parecería que en términos generales ha gustado, aunque no se refleja en las notas que escribieron. Yo me declaro incompetente, mi nariz a estas horas ha quedado saturada con el tufo que me llega de mi compañero de la izquierda.
Viñas Del Vero 2010.Fruta roja, un poco corto y con una nota de humedad.Repetible.
Nerola Syrah Garnacha 2010. Huele a chocolate, vainilla y mantequilla, en boca es ligeramente astringentede final largo. Repetible.
Pittacum 2008. Aromas intensos a refresco de cola, con notas de madera y especias. De final amargo. Repetible. Buenos vinos en términos generales.
CORCHO

La promoción del vino mediante regalos a los consumidores no es muy común en el mundo del vino. Me viene a la memoria aquel espumoso con pepitas de oro, así como sacacorchos, decantadores, copas…Entre otros accesorios obsequiados a la hora de la compra.

En esta ocasión no iba por vinos, pero pasé por el pasillo de los tintos; lo primero que llamó la atención fue una caja que parecía fuera de lugar. Se trataba de una caja ilustrada a la vieja usanza de los cómics de los años sesentas. La historia en sí es tan intrascendente que dudo que alguien se detenga a leerla. Una caja para una sola botella, de las que se usan con el champán,  decorada como los viejos cómics de Superman o de alguno otro personaje  retroConcha y Toro

¿Tendría Concha y Toro que echar mano de la mercadotecnia de manera tan manifiesta para atraer a los compradores…? Parecería que no. Esta gigantesca bodega chilena, vende y exporta millones de botellas al año, en sus diferentes presentaciones y marcas. Sería raro no encontrar vinos de esta bodega en países que importen vino chileno, y qué decir de México y  EE.UU… Todo indicaría que no hacen falta este tipo de maniobras para que Concha y Toro siga dominando un amplio mercado de vino de este país andino, para el consumo generalizado, sin reparar mucho en la calidad. Aunque ya hay algunas marcas top de la bodega, como Don Melchor.

Al revisar el diálogo de los personajes podemos darnos cuenta de que va dirigido a un público de adultos jóvenes; diría yo entre 25 y 35 años. Cualquiera que sea la motivación de quienes planearon esta campaña, es grato poder ver de vez en cuando alguna variante en el tratamiento de las botellas de algunos aburridos estantes.

cata 183 Un vistazo por los pasillos de La Europea, me hizo descubrir un Cune rosado, que ni tardo ni perezoso metí al carrito, al igual que un Cune de Ribera del Duero. Sí, oyeron bien. Estos señores no pierden su tiempo en esto de la expansión y diversificación de sus productos… Me vinieron a la memoria marcas como Corimbo de Bodegas La Horra, filial de Roda, una en Ribera del Duero la otra en Haro (Rioja). Pintia en Toro, cuyas raíces vienen nada menos que de la legendaria bodega: Vega Sicilia. Los Rotchild en Chile y Estados Unidos etc.,etc.

Empezamos con el Cune (rosado) 2013. Los comentarios despectivos de siempre no se hicieron esperar. Yo tengo alta estima a los rosados, sobre todo si se trata de rosados con cierto carácter, aunque debo reconocer que algunos son cuasi un refresco sabor a fresa. En este caso hemos quedado bastante satisfechos; se trata de un rosado de un hermoso color frambuesa dejando ver algunas tonalidades salmón, brillante y fluido. Nariz aromática a frambuesa con una nota cítrica a mandarina. En boca es un poco amargo, mineral y refrescante. Yo compraría medía caja para beber la siguiente primavera.

De Casta 2009, de la bodega catalana Torres, un vino con largo camino recorrido; se produce desde hace 40 años.Color ocre, mucho más evolucionado que el anterior. Aromas a sandía y notas minerales. Un punto más amargo, de acidez bastante justita. Se me antoja con un queso maduro, o una pasta con crema. Repetible.

Penélope Sánchez 2011. Una bodega de reciente cuño (2009) Olor químico, para después dar mermelada de negra zarzamora, y una nota lejana de tocino. Final muy amargo destacando el alcohol. Inmemorable con causa.

Del Fin Del Mundo 2013. Este vino en nariz no está tan mal como en boca. Aroma floral con una nota de durazno, a ojos cerrados parecería un blanco.

Cune 2013, un ribera  singular; primario, huele a fresa, notas de sandía. En boca es de trago largo; me recuerda un poco al jarabe para la tos, me ha desconcertado un poco, le daremos una segunda oportunidad.

Torre de Tierra 2011. Sin ninguna duda, el vino de la noche. Este vino nacido en la cuna de La Independencia: Dolores Hidalgo. Hemos probado Cuna de Tierra hace poco más de un año, y la verdad es que es un excelente vino. Aroma térreo, pastel de frutas, zarzamora. En boca tiene una excelente acidez, vivaracho y de final largo. Para comprar una caja. Así llegamos a la primera Cata del 2015. Salut…

Todo contenido en 750 ml

Todo contenido en 750 ml

En una ocasión discutía con un amigo el significado de la palabra: caro. Llegando a la conclusión que 20 pesos puede ser caro, si se trata de unos chicles, y que dos millones puede resultar barato si se trata de una casa, conclusiones nada sesudas en realidad, pero sí salpicadas de sentido común. En el caso de los vinos, se ha visto desde inicios del 2000, una tremenda alza en los precios de regiones como Burdeos, específicamente los cinco grandes: Lafite, Mouton, Latour, Margaux y Haut Brion. Gracias a los nuevos ricos en China y Rusia, que invierten en grandes colecciones como si se tratara de comprar acciones, oro o cualquier otro bien para vender a futuro. ¿Dónde queda el gusto por el vino…?  Recuerdo con cierta nostalgia que en la ciudad de Nueva York, y en una tienda nada barata; Sherry-Lehmann, compraba aquellas añadas del 91 y 92 de vinos como Haut Brion y Lafite. Aunque añadas flojas, no dejaban de ser grandes vinos. Hoy la historia es diferente, agudizada en nuestro país por las tasas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que se puede resumir en tres renglones:

  • Con una graduación alcohólica de hasta 14° GL: 26.5%
  • Con una graduación alcohólica de más de 14° y hasta 20°GL: 30%
  • Con una graduación alcohólica de más de 20°GL: 53%

Sobre el precio.

Sumando la depredación de algunos comerciantes, esto se vuelve un verdadero vía crucis para quienes gustamos de comprar y disfrutar del vino. Mi sorpresa fue mayúscula cuando visité una de las tiendas departamentales más grandes en la ciudad de México; El Palacio de Hierro, donde tienen guardadas bajo llave; en la sección Gourmet, varias botellas caras… Carísimas. A la mitad del botellero, pude observar un Romanée Conti 1998, sin duda uno de los más prestigiosos vinos de Borgoña, un vino mítico y muy escaso. Perooo… ¡180 mil pesos! ¿suena sensato…? Para mi no. Once mil dólares es un precio que no se paga ni en la subasta más cara de Nueva York, o de Londres, y podría asegurarles que en Suiza no pagarían ni la mitad de ese escandaloso precio. Sí me estas leyendo Daniel, confírmalo o desmiénteme. Por favor.

Seguiremos observando la caída en los precios del petroleo, y la subida de los precios del vino… Algunos vinos tan oscuros como el oro negro.

Entre copas y botellas, Cata Navideña...

Entre copas y botellas, Cata Navideña…

Como cada año, nos reunimos a degustar buenos vinos, exquisita comida y charla amena. Este año no fue la excepción. Enfocamos todas nuestras baterías para comprar vinos que por su precio, no es común comprar durante el año. Aunque tampoco significa que por el precio alto sean buenos vinos per se. Mi sorpresa fue mayúscula a la hora de comprarlos, tema de otra entrada: los precios de hipoteca de los vinos, hoy en día…

El primero de la noche fue un Lason Rosé Label, Brut, de Reims. Un vino con 53% pinot noir, 32% chardonnay y el resto pinot meunier; de burbuja fina y rápida, excelente acidez cítrica, muy bien amalgamado todo el conjunto. Aromas intensos a panadería y frutos secos. Para comprar media caja y descorcharla pronto.

Blecua 2005. La estrella de Viñas del Vero. Huele a pasificados, ciruela, chocolate amargo, y notas de vainilla (barrica). En boca es muy áspero. Rompe la armonia, descarnado, no sé si con el tiempo se integre. Nueve años debieron domarla un poco más. Quizá sea bueno decantarlo una hora antes del servicio.

Arzuaga Reserva Especial 2009. Aparece junto con la tinta del país,  una uva blanca: blanca del país o albillo, de baja producción, confieso no haberla oído nombrar antes. Me parece interesante esta combinación. Esta bodega produce 5200 botellas de 750 ml y sólo 50 botellas magnum. Aromas a fruta negra, notas de vainilla, en boca es tánico, sin llegar al extremo del anterior. No sé si lo volvería a comprar.

PSI 2009. Del señor Peter Sisseck, el famoso enólogo danés, que puso por los cielos su buque insignia, el Dominio de Pingus. Este vino ha gustado mucho, puedo decir sin temor a equivocarme, el que más ha gustado, sobre todo por su relación calidad precio. Me llama la atención que la crianza no se haga en roble nuevo, y he ahí que sus taninos son bastante pulidos, sin perder el nervio. Fruta negra, cacao, balsámicos, tierra mojada, en boca es carnoso, redondo y largo. Para comprar una cajita, y ver su evolución.

Pago de Carreovejas El añejón 2009. Muy bueno también, uno de mis riberas preferidos, con una larga crianza de 24 meses en roble francés de grano extrafino (…) 96% tinta del país, 3% cabernet  y 1% merlot. Nariz frutal, fruta negra, notas de vainilla y chocolate. De tanino mullido, aunque el alcohol es evidente. Por su precio, no volvería a comprarlo, por 2500 pesos hay mejores vinos a los que hincar el diente.

Vega Sicilia Único 2003. Un vino cuyas expectativas llegaban al cielo… El rasero con que se midió es muy alto, y los resultados pobres. Un vino integrado, pero sin enamorar, algo le faltaba a este 2003. Sin duda el Único es de mis preferidos, pero en este caso me parece que le falta algo. Huele a cuero, cedro, chocolate, tanino presente, pudo ser la añada.

Para cerrar tenía una magnum de Perrier-Jouët Grand Brut que marido con los romeritos, el bacalao y el pavo. Carlos trajo lo que con tanto esmero prepara cada año, el bacalao receta de su abuela, que le lleva todo un día guisarlo. Gracias por compartirlo. De postre una rosca con almendras ¡soberbia…! Con todo y que no soy muy afecto a los postres dulces. Acompañado de un Chateau Climens, un Barcac sin la rica gama de aromas y sabores del Sauternes. Gracias por el pavo, Sergio. Así concluimos un año más. ¡Un saludo a mis dos lectores, desde aquí mis mejores deseos!

CATA 181 A finales de noviembre, día 28, para ser exactos, nos reunimos para esta cata, con está reseña estoy a un paso de actualizarme, sólo faltaría la última cata del año, la navideña.

Empezamos con un gewürztraminer de Viñas del vero, esta uva en particular me parece una de las más aromáticas y de más tipicidad, además de que no conozco a ningún miembro del sexo opuesto que no disfrute sus encantos, un vino seductoramente femenino. Decía que empezamos con Viñas del Vero Gewürztraminer 2011. Durazno, lichi y una nota de mango, también hay algo de flores al fondo; pétalos de rosa. En boca es abocado, con un final amrago que lo hace muy elegante… Deliciosa acidez y cuerpo. Repetible.

Seguimos con otro gewürztraminer, esta vez de Alsacia. Laugel 2013. De color más pálido que el anterior, más joven. Pétalos de rosa y notas de melón. En boca tiene algo de aguja y un amargor que destaca la estructura. Repetible.

El primer tinto: Alta Luna 2011, de los alpes italianos., en botella de hombros altos; como los burdeos. Siendo que está vinificado con pinot noir. Aromas intensos a cereza y cassis. En boca es plano, diluido, sin pena ni gloria. Otras impresiones del grupo: chocolate, cereza, le falta cuerpo, sin posgusto… Inmemorable con causa.

Marc Murray Ranch Pinot Noir 2012, un pinot con 14,8 un hecho cada vez más común, que muchos atribuyen al calentamiento global. El caso es que este vino californiano, de nuestro país vecino del norte. Tiene fruta negra; grosella. Un vino “caliente” cuyos alcoholes son más que evidentes, así como sus taninos. Coincidimos todos los presentes, en que no lo volveríamos a comprar.

Marc West Pinot Noir 2011. Huele a pastel de fruta, zarzamora y notas de sandia. En boca es frutal, le falta acidez. No repetible.

Por último, un borgoña muy popular, Bourgone Louis Jadot 2011. Por 274 pesos es una buena compra. Un vino sencillo, de trago largo, frutal; grosella, algo térreo buen paso de boca. Repetible. Esta noche, en lo personal me quedo con el primero, el gewürztraminer de Viñas del Vero.