CATA 184 Hoy en día existen muchas bodegas adoptando prácticas: ecológicas, orgánicas y biodinámicas. Algunas, pocas, inspiradas en una filosofía profunda desde sus inicios, muchas otras, oportunistas dentro de prácticas de mercadotecnia para atraer más clientes. Sea como fuere, existen diferencias entre estos conceptos. La agricultura ecológica fomenta la biodiversidad; el desarrollo y la coexistencia de distintas especies en un mismo espacio físico o hábitat. Un ejemplo dentro de la viticultura sería la plantación de otro tipo de vegetación así como pasto en los espacios entre viñas, para evitar la evaporación del agua y conservar cierta temperatura. Por otro lado los herbicidas, pesticidas y fertilizantes son reemplazados por productos naturales, como los residuos de hollejos y escobajos. La maleza puede ser controlado con animales como gansos, gallinas y hasta equinos, aunque se corre el riesgo de que también se alimenten del viñedo.
En cuanto a la parte orgánica; algunos científicos consideran como orgánico a cualquier viñedo, siendo que se trata de plantas. En términos generales hay que distinguir entre uvas orgánicas, como producto del viñedo, y el proceso que abarca la vinificación dentro de la bodega. Aquí se restringe el uso de levaduras, enzimas, dioxido de sulfuro, ácidos cítrico, etc.
Por último la biodinámica se refiere a todo lo anterior sumando algo más complejo que entraría en algunas prácticas hasta cierto punto esotéricas, tales como enterrar huesos en el viñedo, arar con caballos o con bueyes, vendimiar en luna llena, etc. Dicho lo anterior, pasamos a la degustación de algunos vinos ecológicos y orgánicos.

Roganto Chardonnay 2009. Este primer blanquito no tiene nada que ver con ninguna práctica ecológica; ni en el viñedo ni en la bodega. Se trata de una bodega a la que me he enfocado por sus tintos, que me parecen bastante agradables, así que decidí probar con los blancos en este tiempo que empiezan los calores pre-primaverales. Se vinifica con chardonnay y savignon blanc, dos variedades imposibles de encontrar juntas dentro de los cánones ortodoxos europeos, algo de lo que escribía (viernes 27) el señor Gerschman en su sección del periódico Reforma.Siguiendo con el Roganto, se trata de un vino que huele a lichi, y a uva, entiéndase ese olor que desprende una vez que se le quita el hollejo, con notas de durazno. En boca domina lo amargo, paso de boca potente, con alguna arista alcohólica. Repetible.
O Chardonnay 2012. Para estas alturas las cosas se fueron complicando entre la sutileza de los vinos orgánicos y el medio litro de perfume que traía puesto René. Primera regla de convivencia, y sobre todo para llegar a buen término una cata de vinos. Aromas sutiles a pétalos de rosa, con notas lejanas de azahar, boca sutil y de acidez limitada. Repetible.
Adobe Reserva 2011.Tierra mojada, hojarasca, en boca es agradable, y ligeramente salado al final. Parecería que en términos generales ha gustado, aunque no se refleja en las notas que escribieron. Yo me declaro incompetente, mi nariz a estas horas ha quedado saturada con el tufo que me llega de mi compañero de la izquierda.
Viñas Del Vero 2010.Fruta roja, un poco corto y con una nota de humedad.Repetible.
Nerola Syrah Garnacha 2010. Huele a chocolate, vainilla y mantequilla, en boca es ligeramente astringentede final largo. Repetible.
Pittacum 2008. Aromas intensos a refresco de cola, con notas de madera y especias. De final amargo. Repetible. Buenos vinos en términos generales.
CORCHO

Nota: a ver si quienes lean esta entrada se animan a contestar la encuesta, referida al tricloroanisol (columna izquierda). Lleva varios días desierta… :-(

La promoción del vino mediante regalos a los consumidores no es muy común en el mundo del vino. Me viene a la memoria aquel espumoso con pepitas de oro, así como sacacorchos, decantadores, copas…Entre otros accesorios obsequiados a la hora de la compra.

En esta ocasión no iba por vinos, pero pasé por el pasillo de los tintos; lo primero que llamó la atención fue una caja que parecía fuera de lugar. Se trataba de una caja ilustrada a la vieja usanza de los cómics de los años sesentas. La historia en sí es tan intrascendente que dudo que alguien se detenga a leerla. Una caja para una sola botella, de las que se usan con el champán,  decorada como los viejos cómics de Superman o de alguno otro personaje  retroConcha y Toro

¿Tendría Concha y Toro que echar mano de la mercadotecnia de manera tan manifiesta para atraer a los compradores…? Parecería que no. Esta gigantesca bodega chilena, vende y exporta millones de botellas al año, en sus diferentes presentaciones y marcas. Sería raro no encontrar vinos de esta bodega en países que importen vino chileno, y qué decir de México y  EE.UU… Todo indicaría que no hacen falta este tipo de maniobras para que Concha y Toro siga dominando un amplio mercado de vino de este país andino, para el consumo generalizado, sin reparar mucho en la calidad. Aunque ya hay algunas marcas top de la bodega, como Don Melchor.

Al revisar el diálogo de los personajes podemos darnos cuenta de que va dirigido a un público de adultos jóvenes; diría yo entre 25 y 35 años. Cualquiera que sea la motivación de quienes planearon esta campaña, es grato poder ver de vez en cuando alguna variante en el tratamiento de las botellas de algunos aburridos estantes.

cata 183 Un vistazo por los pasillos de La Europea, me hizo descubrir un Cune rosado, que ni tardo ni perezoso metí al carrito, al igual que un Cune de Ribera del Duero. Sí, oyeron bien. Estos señores no pierden su tiempo en esto de la expansión y diversificación de sus productos… Me vinieron a la memoria marcas como Corimbo de Bodegas La Horra, filial de Roda, una en Ribera del Duero la otra en Haro (Rioja). Pintia en Toro, cuyas raíces vienen nada menos que de la legendaria bodega: Vega Sicilia. Los Rotchild en Chile y Estados Unidos etc.,etc.

Empezamos con el Cune (rosado) 2013. Los comentarios despectivos de siempre no se hicieron esperar. Yo tengo alta estima a los rosados, sobre todo si se trata de rosados con cierto carácter, aunque debo reconocer que algunos son cuasi un refresco sabor a fresa. En este caso hemos quedado bastante satisfechos; se trata de un rosado de un hermoso color frambuesa dejando ver algunas tonalidades salmón, brillante y fluido. Nariz aromática a frambuesa con una nota cítrica a mandarina. En boca es un poco amargo, mineral y refrescante. Yo compraría medía caja para beber la siguiente primavera.

De Casta 2009, de la bodega catalana Torres, un vino con largo camino recorrido; se produce desde hace 40 años.Color ocre, mucho más evolucionado que el anterior. Aromas a sandía y notas minerales. Un punto más amargo, de acidez bastante justita. Se me antoja con un queso maduro, o una pasta con crema. Repetible.

Penélope Sánchez 2011. Una bodega de reciente cuño (2009) Olor químico, para después dar mermelada de negra zarzamora, y una nota lejana de tocino. Final muy amargo destacando el alcohol. Inmemorable con causa.

Del Fin Del Mundo 2013. Este vino en nariz no está tan mal como en boca. Aroma floral con una nota de durazno, a ojos cerrados parecería un blanco.

Cune 2013, un ribera  singular; primario, huele a fresa, notas de sandía. En boca es de trago largo; me recuerda un poco al jarabe para la tos, me ha desconcertado un poco, le daremos una segunda oportunidad.

Torre de Tierra 2011. Sin ninguna duda, el vino de la noche. Este vino nacido en la cuna de La Independencia: Dolores Hidalgo. Hemos probado Cuna de Tierra hace poco más de un año, y la verdad es que es un excelente vino. Aroma térreo, pastel de frutas, zarzamora. En boca tiene una excelente acidez, vivaracho y de final largo. Para comprar una caja. Así llegamos a la primera Cata del 2015. Salut…

Todo contenido en 750 ml

Todo contenido en 750 ml

En una ocasión discutía con un amigo el significado de la palabra: caro. Llegando a la conclusión que 20 pesos puede ser caro, si se trata de unos chicles, y que dos millones puede resultar barato si se trata de una casa, conclusiones nada sesudas en realidad, pero sí salpicadas de sentido común. En el caso de los vinos, se ha visto desde inicios del 2000, una tremenda alza en los precios de regiones como Burdeos, específicamente los cinco grandes: Lafite, Mouton, Latour, Margaux y Haut Brion. Gracias a los nuevos ricos en China y Rusia, que invierten en grandes colecciones como si se tratara de comprar acciones, oro o cualquier otro bien para vender a futuro. ¿Dónde queda el gusto por el vino…?  Recuerdo con cierta nostalgia que en la ciudad de Nueva York, y en una tienda nada barata; Sherry-Lehmann, compraba aquellas añadas del 91 y 92 de vinos como Haut Brion y Lafite. Aunque añadas flojas, no dejaban de ser grandes vinos. Hoy la historia es diferente, agudizada en nuestro país por las tasas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que se puede resumir en tres renglones:

  • Con una graduación alcohólica de hasta 14° GL: 26.5%
  • Con una graduación alcohólica de más de 14° y hasta 20°GL: 30%
  • Con una graduación alcohólica de más de 20°GL: 53%

Sobre el precio.

Sumando la depredación de algunos comerciantes, esto se vuelve un verdadero vía crucis para quienes gustamos de comprar y disfrutar del vino. Mi sorpresa fue mayúscula cuando visité una de las tiendas departamentales más grandes en la ciudad de México; El Palacio de Hierro, donde tienen guardadas bajo llave; en la sección Gourmet, varias botellas caras… Carísimas. A la mitad del botellero, pude observar un Romanée Conti 1998, sin duda uno de los más prestigiosos vinos de Borgoña, un vino mítico y muy escaso. Perooo… ¡180 mil pesos! ¿suena sensato…? Para mi no. Once mil dólares es un precio que no se paga ni en la subasta más cara de Nueva York, o de Londres, y podría asegurarles que en Suiza no pagarían ni la mitad de ese escandaloso precio. Sí me estas leyendo Daniel, confírmalo o desmiénteme. Por favor.

Seguiremos observando la caída en los precios del petroleo, y la subida de los precios del vino… Algunos vinos tan oscuros como el oro negro.

Entre copas y botellas, Cata Navideña...

Entre copas y botellas, Cata Navideña…

Como cada año, nos reunimos a degustar buenos vinos, exquisita comida y charla amena. Este año no fue la excepción. Enfocamos todas nuestras baterías para comprar vinos que por su precio, no es común comprar durante el año. Aunque tampoco significa que por el precio alto sean buenos vinos per se. Mi sorpresa fue mayúscula a la hora de comprarlos, tema de otra entrada: los precios de hipoteca de los vinos, hoy en día…

El primero de la noche fue un Lason Rosé Label, Brut, de Reims. Un vino con 53% pinot noir, 32% chardonnay y el resto pinot meunier; de burbuja fina y rápida, excelente acidez cítrica, muy bien amalgamado todo el conjunto. Aromas intensos a panadería y frutos secos. Para comprar media caja y descorcharla pronto.

Blecua 2005. La estrella de Viñas del Vero. Huele a pasificados, ciruela, chocolate amargo, y notas de vainilla (barrica). En boca es muy áspero. Rompe la armonia, descarnado, no sé si con el tiempo se integre. Nueve años debieron domarla un poco más. Quizá sea bueno decantarlo una hora antes del servicio.

Arzuaga Reserva Especial 2009. Aparece junto con la tinta del país,  una uva blanca: blanca del país o albillo, de baja producción, confieso no haberla oído nombrar antes. Me parece interesante esta combinación. Esta bodega produce 5200 botellas de 750 ml y sólo 50 botellas magnum. Aromas a fruta negra, notas de vainilla, en boca es tánico, sin llegar al extremo del anterior. No sé si lo volvería a comprar.

PSI 2009. Del señor Peter Sisseck, el famoso enólogo danés, que puso por los cielos su buque insignia, el Dominio de Pingus. Este vino ha gustado mucho, puedo decir sin temor a equivocarme, el que más ha gustado, sobre todo por su relación calidad precio. Me llama la atención que la crianza no se haga en roble nuevo, y he ahí que sus taninos son bastante pulidos, sin perder el nervio. Fruta negra, cacao, balsámicos, tierra mojada, en boca es carnoso, redondo y largo. Para comprar una cajita, y ver su evolución.

Pago de Carreovejas El añejón 2009. Muy bueno también, uno de mis riberas preferidos, con una larga crianza de 24 meses en roble francés de grano extrafino (…) 96% tinta del país, 3% cabernet  y 1% merlot. Nariz frutal, fruta negra, notas de vainilla y chocolate. De tanino mullido, aunque el alcohol es evidente. Por su precio, no volvería a comprarlo, por 2500 pesos hay mejores vinos a los que hincar el diente.

Vega Sicilia Único 2003. Un vino cuyas expectativas llegaban al cielo… El rasero con que se midió es muy alto, y los resultados pobres. Un vino integrado, pero sin enamorar, algo le faltaba a este 2003. Sin duda el Único es de mis preferidos, pero en este caso me parece que le falta algo. Huele a cuero, cedro, chocolate, tanino presente, pudo ser la añada.

Para cerrar tenía una magnum de Perrier-Jouët Grand Brut que marido con los romeritos, el bacalao y el pavo. Carlos trajo lo que con tanto esmero prepara cada año, el bacalao receta de su abuela, que le lleva todo un día guisarlo. Gracias por compartirlo. De postre una rosca con almendras ¡soberbia…! Con todo y que no soy muy afecto a los postres dulces. Acompañado de un Chateau Climens, un Barcac sin la rica gama de aromas y sabores del Sauternes. Gracias por el pavo, Sergio. Así concluimos un año más. ¡Un saludo a mis dos lectores, desde aquí mis mejores deseos!

CATA 181 A finales de noviembre, día 28, para ser exactos, nos reunimos para esta cata, con está reseña estoy a un paso de actualizarme, sólo faltaría la última cata del año, la navideña.

Empezamos con un gewürztraminer de Viñas del vero, esta uva en particular me parece una de las más aromáticas y de más tipicidad, además de que no conozco a ningún miembro del sexo opuesto que no disfrute sus encantos, un vino seductoramente femenino. Decía que empezamos con Viñas del Vero Gewürztraminer 2011. Durazno, lichi y una nota de mango, también hay algo de flores al fondo; pétalos de rosa. En boca es abocado, con un final amrago que lo hace muy elegante… Deliciosa acidez y cuerpo. Repetible.

Seguimos con otro gewürztraminer, esta vez de Alsacia. Laugel 2013. De color más pálido que el anterior, más joven. Pétalos de rosa y notas de melón. En boca tiene algo de aguja y un amargor que destaca la estructura. Repetible.

El primer tinto: Alta Luna 2011, de los alpes italianos., en botella de hombros altos; como los burdeos. Siendo que está vinificado con pinot noir. Aromas intensos a cereza y cassis. En boca es plano, diluido, sin pena ni gloria. Otras impresiones del grupo: chocolate, cereza, le falta cuerpo, sin posgusto… Inmemorable con causa.

Marc Murray Ranch Pinot Noir 2012, un pinot con 14,8 un hecho cada vez más común, que muchos atribuyen al calentamiento global. El caso es que este vino californiano, de nuestro país vecino del norte. Tiene fruta negra; grosella. Un vino “caliente” cuyos alcoholes son más que evidentes, así como sus taninos. Coincidimos todos los presentes, en que no lo volveríamos a comprar.

Marc West Pinot Noir 2011. Huele a pastel de fruta, zarzamora y notas de sandia. En boca es frutal, le falta acidez. No repetible.

Por último, un borgoña muy popular, Bourgone Louis Jadot 2011. Por 274 pesos es una buena compra. Un vino sencillo, de trago largo, frutal; grosella, algo térreo buen paso de boca. Repetible. Esta noche, en lo personal me quedo con el primero, el gewürztraminer de Viñas del Vero.

Cata centésima octogésima

Publicado: 20 diciembre, 2014 en Cata
Cata de Sobaquillo...

Cata de Sobaquillo…

Con un par de meses de retraso, me dispongo a reseñar la cata octogésima. Ésta fue de “sobaquillo”… así que cada uno trajo su botella debajo del brazo. Más que un ejercicio informativo y detallado, es un ejercicio de disciplina, para no dejar pasar inadvertida esta cata. Lo que sí puedo asegurar es que nos la pasamos muy bien, a tal grado que nadie se preocupó demasiado por anotar las impresiones de los vinos. Es quizá la primera vez que no recuerdo, en una cata formal,  la añada, como sucedió con el Condado de Haza.

Empezamos con un Undurraga Brut. Aromas intensos a durazno y perón. En boca presenta cierto residuo de azúcar, a pesar de que en la etiqueta lo identifican como: Brut, por lo menos nos pareció abocado. Frutal y de acidez justa, muy agradable, para refrescar la boca después de un día caluroso. Repetible.

Seguimos con una “Borgoña”, Tabernero, sin añada, y en cuya etiqueta apuntaba muy solemnemente: “Calidad Total”, entiéndase completamente al revés…Rubí capa baja; ate de membrillo, níspero. En boca: diluido. Sin pena ni gloria.

Faustino V 2005. Térreo, ahumados, madera vieja, tanino maduro y de acidez baja. En lo personal no es de mis “riojas clásicos” favoritos.
Otras impresiones: cuero mojado, con madera acentuada.

Secco Bertani 2009. Aromas químicos: alquitrán, fruta negra, humo con una nota de anchoas. De los que yo califico: Inmemorables con causa.

Cousino Macul, Antiguas Reservas 2011.  Vinificado con cabernet sauvignon. Aromas a grosella, pimienta blanca, higos. De tanino vivo y boca frutal.
El último vino fue un Condado de Haza, cuya añada no anoté… Mea culpa. He aquí algunas impresiones ociosas: Violáceo capa alta, fruta negra, goloso, iba de más a menos…

Así pues, termino esta escueta reseña, quizá la menos informativa de toda la historia del Grupo. :-)

De la Piña a la Uva... En esta ocasión nos dispusimos a descorchar vinos almacenados, traídos de diferentes puntos del globo terráqueo que fueron donados por algunos miembros del grupo, los más generosos :-)
Empezamos con un blanco rumano, de la tierra del Conde Drácula. Byzantium Blanc de Transylvanie 2006. Este vino lo trajo Carlos junto con otros dos, hace mucho tiempo. Él tenía planeada una cata de vinos rumanos. Mea culpa, lo reconozco; saqué una botella al final de alguna cata, nos la bebimos sin reflexionar en lo que estábamos bebiendo, después le dije que yo se la repondría, pero nunca nos pusimos de acuerdo. Afortunadamente estos vinos se venden en México, así que vuelvo a invitar a Carlos para que me diga dónde los consigo. Este blanco es de color pajizo, la variedad de uva nunca pudimos descubrirla y no viene impresa en la botella. Huele a espino blanco y piña. En boca es amplio y goloso, sin perder firmeza. Ha gustado mucho. Repetible
El segundo “blanco” fue traído por Sergio desde Hawaii. Maui Blanc. De entrada parece extraño que en un lugar tropical se pueda dar la vitis vinifera con buenos resultados. Sin advertirlo, hasta poco antes de la cata, leí en la contraetiqueta:

Maui Blanc is a wine made exclusively from the juice of Maui Gold pineapples Hand-picked (…)

Es la primera vez desde 1998, que abrimos una bebida diferente del producto de jugo de uva fermentado. Los resultados son previsibles; jugo de piña fermentado, aunque el alcohol cuyo volumen es de 11.5, es casi inadvertido. Huele a Gerber (papilla) de piña. En boca es planito y abocado, diluido. Un juguito de piña, que debería beberse más frío.

El primer tinto Volcano Red, es otro hawaiano, con una rara mezcla de uva, me imagino que es vitis vinifera, y un fruto tropical llamado jaboticaba. Resultado: un menjuje que huele a “sangría Señorial”, con notas de ciruela pasa, en boca es ligero con un cosquilleo de algo que parece CO2, hay quien lo describe como: “dulce con aguja”.

El siguiente tampoco especifica la uva, aunque ya no tiene mezclas raras. Ulupalakua Red, con 13,6 grados de alcohol. Huele a hollejos y fruta negra en mermelada; zarzamora. Boca plana, frutal muy primario y de final amargo, hay quienes echan de menos el tanino en este vino. Inmemorable con causa.

El quinto es un vino de cuya bodega tengo buenas impresiones, ya que ha sabido manejar la mercadotecnia sin descuidar la sustancia, que es lo que viene dentro de la botella. Sin embargo hablando de este Sierra Gorda Edición Limitada 2009, de: cabernet, merlot y malbec, creo que se les ha pasado la mano con el precio. Nos contó Francisco, quien lo trajo, que su precio es de más de 700 pesos. Vuelvo a mi añeja reflexión de que por ese precio hay una gama de francesitos que lo pueden dejar a uno con el ojo cuadrado. Sé que para muchos suena malinchista pero no me importa. Tampoco estoy diciendo que todo lo que se produce en el país galo sea bueno, hay excepciones muy penosas. Este Sierra Gorda me pareció un vino en el margen de lo correcto, sin enamorar, y por ese precio siempre pido más. Huele a ciruela con notas mentoladas, boca frutal, acidez y tanino comedidos. Punto.

El último, traído por Alfonso; David Hook Barbera 2012. Se trata de un australiano con ínfulas italianas. Un vino de poca intensidad al principio, y que a medida que va abriendo desplega algo de fruta con una nota de sandía y fruta roja (ciruela), sin aristas. Un vino correcto también, desconozco el precio. Aquí acaba la cata y los vinos que reposaban en el nicho de los “viajeros”.

90 puntos... Precio ??? Hace unos días supe que CUNE, la famosa bodega riojana, recibía 90 puntos de Parker. La noticia lejos de alegrarme me preocupó, y no precisamente porque no sean merecidos esos puntos (para quienes los buscan), sino por las consecuencias posteriores a esa calificación. No es ningún secreto que aquellos vinos que alguna vez gozaban de precios asequibles; una vez calificados con bombo y platillos, arriba de los 85/100 puntos, los precios se disparen vertiginosamente. En el caso del CUNE crianza, ha sido por muchos años una apuesta segura que sin necesidad de calificaciones de críticos ni medallas, ha ido incrementando su precio. Recuerdo hace un par de años cuando apenas pasaba de los 100 pesos. Era sin duda una buena opción para quienes buscamos precio-calidad.

Espero que la bodega maneje la situación con prudencia y no se le suba a la cabeza la calificación del abogado de Maryland. Ya lo dice el dicho: Más vale pájaro en mano, que un ciento volando. Es mejor que siga siendo un vino de apuesta segura y se venda por miles de cajas, y que no entre al salón de la fama, y pidan las perlas de la virgen. La competencia es feroz.

la foto 2 Por otros derroteros, quisiera destacar un vinito de lo más terrenal, que otrora me dejaba muy satisfecho. Después hicieron cambios en la presentación y contenido, que no me han dejado muy contento. En 2001, este vino del Valle de Calafia: XA Domecq, lucía la presentación anterior, como pueden ver en la foto… Son muchos años, suficientes para que cualquiera apueste que el vino pasó hace mucho tiempo sus mejores galas, incluido un servidor… Mi sorpresa fue mayúscula cuando en casa de un amigo y falta de vino, hurgó en su despensa sacando este aparente fatigado vino. No sé si fue la guarda, la botella, (algunos aseguran que cada botella es un mundo) o fue la suerte. El caso es que resultó un vino acuoso pero bebible, con restos de fruta bastante consistente, si no estaba para un concurso de galardones en Burdeos; sí cumplió cabalmente su cometido esa tarde: Beber unas copitas, mientras llegaba la esposa de mi amigo con otras botellas.

Monte Real 1998 maduro después de un tiempo en vidrio...

Monte Real 1998 maduro después de un tiempo en vidrio…

Las últimas botellas que han pasado por mis papilas merecen una reseña. La primera es un riojita de corte femenino, Monte Real, siempre me ha parecido un vino sutil que hasta antes del 2000 se hacía bajo el viejo cuño de los clásicos riojanos. Después cambió no sólo su etiqueta sino también su contenido, vinificado hoy en día como varietal con la uva tempranillo. Aún recuerdo aquella interesante cata vertical de este vino, hace ya once años(1969, 1989, 1991, 1994 y 1996) Cuyo resumen ha quedado plasmado en la frase: “Fotos de una misma persona en diferentes etapas de su vida”, que aunque sé que se trata de un vino, quiero con esto decir que mantiene su ADN, o mantenía antes del 2000. Éste en particular es un 98, y lo primero que se nota es que está muy amalgamado, como resultado; se descubre como un vino redondo, con aromas terciarios, un tanino sedoso, una fruta entrando a los pasificados y con un posgusto largo. El resultado de lo que ahora poco se hace; la guarda con paciencia.
El segundo vino que me dejó con la boca abierta, lo descorché con motivo del Día del Padre, fue un Trimbach Riesling Cuvee Frederic Emile 2001. Habrá quienesTRIMBACH lean esto y piensen que un blanco de 13 años lo único que puede aspirar es a tonos casi marrones, completa falta de acidez y de fruta… Sería válido para muchos vinos que hoy circulan por el mundo fuera de los grandes Montrachets o Chablis, Chateau D´yquem y otras rarezas. Perooo, Alsacia ha demostrado tener todo para vinificar sin crianza en madera o muy poca, para lograr vinos que maduran como los grandes y que tienen mucho que dar en sus primeras dos décadas de su vida. Este Trimbach, que dicho sea no es el de gama baja, deja ver la grandeza de la riesling; con una acidez sublime, con una nota “amarga” al final muy sutil, que lo hace elegante y refinado, aromas térreos y de fruta de primera calidad, una delicia con su característica de queroseno en nariz. Para guardar no una sino dos cajas.

Por ultimo, un mexicano en la raya de lo moderno y lo clásico, bastante contenido en la sobremaduración de su fruta, boca que invita a seguir bebiendo otro trago, y buen acompañamiento con carne condimentada del Fusione Cabernet Merlot 2011, de la bodega mexicana Villa Montefiori,. Nada que ver con los dos anteriores, es un vino donde no se necesitan grandes acontecimientos para descorcharlo, más mundano, más terrenal. Tampoco quiero decir que el Monte Real sea para grandes ocasiones, aunque esta añada y con la guarda que lleva, no desmerece en ninguna mesa de manteles largos. VILLA Para quienes busquen vinos mexicanos interesantes, sin tener que hipotecar su casa pueden tomar nota de este vino para probarlo, sino es que ya lo han hecho.

Con esto me despido, han sido en rasgos generales las botellas que más me han emocionado del último mes.